El señor Moss sigue en pie, sigue con su plan de hacer todo lo posible, todo lo que esté en sus manos (y lo que no también), solo para que se sienta usted feliz. Él sabe que usted ultimamente no siente fuerzas para nada, ni para levantar los brazos pero, ¿Qué le importa al Sr. Moss eso?, él sabe que siempre estará a su lado, pase lo que pase, y aunque usted necesite salir de la rutina y dejar este cruel y tentador mundo, él tambien querría comunicarle que los problemas, al igual que cualquier cosa en esta vida, vienen y van, sin avisar, nisiquiera dan una pequeña señal de que van a venir. Así que el señor le recomienda una tarde en los jardines encantados de montequinto, que se de una vuelta usted por allí y que al quinto árbol que vea le de un abrazo, que sienta el tacto, que lo escuche respirar y más tarde ya podrá descansar...Esa será la úica medicina que podría recetarle el señor, ni una más. Para la siguiente medicación quedan dos años, así que creo, según me contó el señor, que usted podrá aguantar, pues tiene una gran fuerza de voluntad.
Atentamente, el corazón de Nelson Moss..