Desde Holland Park ...
viernes, 2 de julio de 2010
Es duro ver un pequeño resquicio en esta efímera soledad en la que me encuentro, creer que se irá agrandando poco a poco, que volveré a sonreír sin el miedo de un disparo a bocajarro. Y luego te das cuenta que nada era cierto. Que tan sólo eran simples sueños marchitos, malas configuraciones de mi cerebro. Creí volver a nacer y es que sigo muerto en vida, colgando del puente que formaban tu boca y la mía. Y es duro ver que ni la fe ni la religión ayudan en estos temas; años de puta catequesis mental y lo único que tengo seguro es el número de tranquilizantes que me tomo al día, después de cada comida. Porque desde que tu piel no roza la mía sufro una enfermedad crónica paranoide. Ese sabor que poseían tus labios no lo he vuelto a encontrar ni en los mejores restaurantes del Cosmopolitan, ni creo que lo vuelva a probar. A veces tu aroma llega a mí y es que nunca pude sacar de mi nariz aquellas gotas de perfume caro del Corte inglés. Y aunque no puedan ahora estas palabras llegar a ti, las declaro patrimonio de la humanidad, las publico a lo más alto, a donde termina el cielo. Y es que ni mi propia estructura resiste ya el pesado dolor de tu partida, las rodillas las tengo peladas de tantas veces que visitaron el suelo de forma súbita. Así que aquí sigo, desesperadamente histérico, compaginando la tristeza con la rabia, mezclando sintonías por si diera con el bello y fino corte de tu voz pero nada, no consigo acordarme apenas ni de aquel rostro del que tan enamorado estuve y estaré. Y es que a veces el dolor se cuela tan dentro de uno mismo que parece como si nada hubiera existido y tú no sabes cuánto puede llegar a doler eso. No recordar esas pequeñas cosas que te hacían feliz es peor que todas las torturas que existen en este mundo y de verdad, esto que yo estoy pasando no se lo deseo a nadie, sería muy injusto desearle a alguien esta condena que me ha tocado a mí vivir...
viernes, 20 de noviembre de 2009
Esta tan tétrica realidad me desintegra el alma entera. Tanto odio nace en mí al no poder tenerte a mi lado...
La fortaleza hace siglos que quedó destruida, me siento tan débil sin ti, tan practicamente muerto...
Necesito poder ver ese día a día de nuevo en el que despertaba a tu vera, cuando te miraba mientras dormías. Quiero volver a beber el café de la sobremesa cada día contigo, hacerte visitas por la ventana a altas horas de la noche. Pasar por tu lado y fingir que no nos conocíamos, aunque siempre buscaba cualquier escusa para hablarte. Necesito volver a sentir tus dedos suaves por mi piel, tus besos cortos y llenos de amor y tus abrazos compactos y únicos.
No poder amarte día a día me recarcome el corazón sin compasión alguna y es tan doloroso, que ya ni vivo, que ya ni siento si no te veo llegar...
domingo, 7 de junio de 2009
Es como cuando te clavas una astilla y por mucho que intentas quitártela más te la introduces en la piel, como cuando de pequeño ves el carrito de los helados y cuando llegas a el, ilusionado, no tiene tu helado favorito. Como cuando estudias muchísimo para un examen importante y al final fracasas...
Perder tu sonrisa, perder tu vida, perder tu corazón, perderte a ti, es como morirse en un momento y volver a renacer sabiendo que jamás sabré de ti...
Lo siento Alejandra, lo siento de todas las maneras posibles y me inventaría aún más, pero el tiempo, la distancia, hace mella en uno mismo.
Estoy muerto sin ti, lo sabes, ¿verdad?...
Jamás podré olvidar toda esta vida junto a ti, todos esos recónditos lugares en los que estuvimos juntos, todo lo que muchas veces recuerdo en mis momentos de soledad...
Perdóname, por todo, te amo tanto, te necesito en todas mis vidas...
Nelson & Sarah...
viernes, 15 de mayo de 2009
Para Sarah Deever
El señor Moss sigue en pie, sigue con su plan de hacer todo lo posible, todo lo que esté en sus manos (y lo que no también), solo para que se sienta usted feliz. Él sabe que usted ultimamente no siente fuerzas para nada, ni para levantar los brazos pero, ¿Qué le importa al Sr. Moss eso?, él sabe que siempre estará a su lado, pase lo que pase, y aunque usted necesite salir de la rutina y dejar este cruel y tentador mundo, él tambien querría comunicarle que los problemas, al igual que cualquier cosa en esta vida, vienen y van, sin avisar, nisiquiera dan una pequeña señal de que van a venir. Así que el señor le recomienda una tarde en los jardines encantados de montequinto, que se de una vuelta usted por allí y que al quinto árbol que vea le de un abrazo, que sienta el tacto, que lo escuche respirar y más tarde ya podrá descansar...Esa será la úica medicina que podría recetarle el señor, ni una más. Para la siguiente medicación quedan dos años, así que creo, según me contó el señor, que usted podrá aguantar, pues tiene una gran fuerza de voluntad.
Atentamente, el corazón de Nelson Moss..
lunes, 20 de abril de 2009
domingo, 5 de abril de 2009
Gracias, y otra vez gracias.
Gracias por haberlo dejado todo ayer y estar conmigo, gracias por haberme hecho el hombre más feliz de este mundo, gracias por que nunca me olvidaste después de todo lo que hemos pasado, gracias por ese último beso que me diste, y aquel primero en noviembre de 2007.
Gracias por absolutamente todo, contigo me siento el hombre más afortunado, has conseguido enseñarme tantas cosas, darme tantas lecciones de las que aprender, por enseñarme a valorar a las personas por lo que son y no por lo que tienen, gracias por enseñarme que el dinero no lo es todo, gracias por hacer de mi una buena persona, gracias porque por tí maduré, gracias porque has sido y serás la mujer de mi vida, gracias en todos los idiomas, gracias por conquistar cada poro de mi corazón, por curar las heridas que me hicieron, por darte igual los demás, porque cuando tu perdiste el miedo, lo agarré yo, gracias por no separarte de mí aunque tú estuvieras con otras personas, gracias por haberme defendido de aquellas personas a las que tanto querías, gracias por haberme escuchado a mi decirte que no temerecían, gracias por creer en mi como nadie lo hizo, gracias por mostrame tu apoyo incondicional, gracias por todas esas mentiras que has soltado para verme diez minutos en un parque cualquiera, gracias por haber creado esta historia interminable, gracias por soñar conmigo, gracias por cogerme siempre el móvil, hasta en clase, gracias por ser tú y no aparentar nada, gracias por ser tan simpática y perfecta, gracias por ese corazoncito que no te cabe en el pecho, gracias por demostrarme que también tienes sentimientos, gracias por llorar a mi lado y contarme tus problemas, gracias por haber escuchado tu los mios, gracias por todo amor, sin ti la vidase me hace tan pesada, ahora que apenas te veo siento como si me faltara el aire, a cada paso que doy se me hace todo más pesado...
Nunca voy a consentir que te separen de mi, es más, ya te lo dije mil veces, me vendría de nuevo a Sevilla, pero no es fácil, y menos para ti...
Gracias Alejandra, que aunque a ti te guste que te digan ale, Alejandra es un nombre precioso, y además es el nombre de la mujer a la que amo, a la que quiero con locura, por la que he llorado tantas veces, la que siempre me enseñó por lo que luchar...
Te amo con todas mis fuerzas Ale.
Gracias por estas tres horas que estuvimos juntos, y aunque no nos volveremos a ver hasta mucho tiempo desgraciadamente, yo guardaré en mi, omo hasta ahora lo he hecho para sobrevivir, cada uno de los segundos que te besé, cada mirada que me lanzaste, cada abrazo, lo guardaré todo, en este corazón que está a tu nombre, para siempre...
Borja
sábado, 21 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)